“Tíos vendieron la casa”: Niño casi es sacado de su hogar por la fuerza, tras la muerte de su padre

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Por medio de la Defensoría, el niño volvió a su hogar junto a su hermana y se encuentran esperando ayuda legal y económica para enfrentar este dilema familiar en medio del dolor por el luto de don Reynaldo, papá del menor, que murió hace unos días.

Un niño de 8 años se ha convertido en el centro de una disputa familiar que amenaza con arrebatarle su hogar en el Barrio Bicentenario, en la zona de la Pampa de la Isla en Santa Cruz, justo cuando más lo necesita, en medio del luto por la muerte de su padre.

La hermana mayor del menor, relató las circunstancias que rodean el intento de desalojo de su hermano de la casa que su padre, don Reynaldo, dejó como su legado. Los familiares intentaron desalojarlo de su casa; argumentaron que el padre fallecido del niño habría dejado una deuda por gastos médicos.

“Lo querían desalojar porque nos decían que la casa la vendieron y necesitaban mostrar los papeles. Gracias a que vinieron de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, no nos sacaron de aquí, estoy con mi hermanito ya por 6 meses», comenzó a contar la hermana mayor entre lágrimas, destacando el papel crucial que jugó la intervención de las autoridades en este proceso que podría haber dejado a su hermano y a ella sin un techo.

“El papá de mi hermano estaba mal de los pulmones, trabajaba de albañil. Le dio Covid-19 y constantemente se resfriaba. No estaba con mi mamá por razones personales… Ellos decían que la casa está vendida, pero mi papá me dijo que la casa iba a quedar para mi hermano”, recordó con voz quebrada, revelando cómo el padre de su hermano intentaba velar por el futuro de su hijo.

El conflicto surgió cuando los familiares del niño, tras la muerte de don Reynaldo, intentaron tomar posesión de la casa y desalojar al menor. La hermana mayor, al tratar de proteger a su hermano, fue confrontada por sus familiares, quienes no solo cuestionaron la validez de su presencia en el hogar, sino que también sacaron parte de las pertenencias del niño.

“Me dijeron que no le iban a dar ni un peso a mi hermano, y nosotros vivimos con mi pareja y mi hermano. Yo lo cuido mientras él trabaja”, detalló la hermana, quien describió la angustia diaria de no contar con recursos y depender de la intervención externa para evitar el desalojo.

Los vecinos del barrio Bicentenario, en la zona de la Pampa de la Isla, se unieron al clamor de la hermana mayor y denunciaron el desalojo del niño.

Según los relatos de los vecinos, la muerte del padre del menor ocurrió el lunes pasado, pero lo más desconcertante fue que nadie en el barrio fue informado sobre su fallecimiento ni su posterior entierro, lo que incrementó aún más la confusión y el dolor en la comunidad. “Nos enteramos por los tíos que habían desalojado al niño. Lo sacaron de su casa y lo llevaron a otro lugar, sin consideración alguna. Lo hicieron todo de manera clandestina”, contó uno de los vecinos.

Con engaños, los familiares del menor lograron sacarlo de su casa y trasladarlo a otro lugar, sin tener en cuenta su bienestar ni la situación crítica que atravesaba. Al percatarse de la injusticia y el sufrimiento del niño, los vecinos, visiblemente indignados, no dudaron en actuar. En un gesto de solidaridad, comenzaron a pedir ayuda a otros miembros de la comunidad para ingresar a la casa y devolver al niño a su hogar, su único refugio en medio de la tragedia.

«Este niño no tiene dónde ir, ni otra persona que lo cuide», expresaron los vecinos, al denunciar la grave vulnerabilidad en la que se encontraba el menor. La situación se tornó aún más dramática cuando la madre del niño, afectada por la angustia y el estrés de la discusión familiar, sufrió un colapso. «Está enferma del corazón, tuve que llevarla al centro médico en mi vehículo. Está muy mal, en estado inconsciente», relató un vecino, quien detalló con preocupación el estado de salud de la mujer.

Mientras tanto, los vecinos continúan apoyando a la familia y exigiendo que las autoridades tomen cartas en el asunto, asegurándose de que el niño, quien ya ha sufrido tanto, pueda seguir viviendo en paz en su hogar, el hogar que su padre dejó con tanto amor.


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