Productores y expertos reafirman en atacar el fondo del problema, introduciendo la biotecnología en el pais.
La escasez mundial de trigo y el consiguiente incremento de su precio tiene su incidencia en Bolivia en donde la importación no es considerada una solución a largo plazo porque la subvención incide en el déficit fiscal por lo que el uso de la biotecnología sería una gran oportunidad para mejorar la producción.
El precio de la tonelada de trigo se disparó a 469 dólares a nivel internacional, sin embargo en Bolivia, la empresa estatal Emapa, estableció un máximo de 390, situación que los productores consideran que no es óptima.
Gary Rodríguez, gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior, señala que hay un déficit en cuanto a la producción de trigo se ha gastado más de cien millones de dólares el pasado año «para traer trigo y harina por más de 300 mil toneladas de ambos productos».
El productor Eliazer Orellana, indicó que sin el uso de la biotecnología, por hectárea, se logra «sacar a dos toneladas y media y con el uso de la biotecnología se tendría cuatro a cuatro y media por hectárea«.
Los panificadores sienten los efectos de la crisis del trigo, pero son conscientes de que no pueden incrementar el precio al consumidor final y se están dando modos para soportar pérdidas económicas por lo que algunos reducen el tamaño y el peso de cada unidad.
Los bolivianos necesitan hasta 750 mil toneladas de trigo por año, sin embargo solo producen el 30 por ciento, el resto llega por importación legal y por contrabando.
Jaime Hernández, gerente de Anapo, indicó que el proveedor natural de trigo para Bolivia es Argentina en donde hay un ingreso legal y una buena parte no lo es, principalmente de harina, lo que «viene y hace una competencia desleal con la industria local».
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