El pago sin dinero en efectivo mediante el sistema Simple QR se abre paso en Bolivia y no hay vuelta atrás, más al contrario, ahora se debe pensar en cómo hacerlo más efectivo y encontrar otros métodos. Una opción es la criptomoneda, pero aún se tienen algunos desafíos que superar para consolidarla como parte de la economía cashless.
La información se encuentra contenida en el libro “Dinero en una economía digital” de Santiago Laserna, José Gabriel Espinoza y Sharim Ribero, que nace de una iniciativa planteada en el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), y fue presentado recientemente en Unifranz.
Resalta que los códigos QR son parte de un esfuerzo de la banca tradicional y ponen al país como líder en la región en soluciones eficientes. Más lejos, en Canadá y Singapur, que son considerados líderes mundiales de este fenómeno, entre el 70 y 80% de su población realiza estas transacciones a través de sistemas digitales. En algunas partes también está el reconocimiento facial para el pago en cajas de forma automática.
LOS DATOS Según el estudio, solo entre el 2019 y el 2020, el Banco Central de Bolivia (BCB) registró que el número de órdenes electrónicas de transferencias financieras (OETF), dentro del cual se encuentran los pagos por QR, ha aumentado en 73%.
Por primera vez, llegó a sobrepasar las transferencias con tarjetas electrónicas de crédito y débito.
Para el 2021, este medio de pago se consolidó como líder indiscutible cerrando el año con casi 94 millones de operaciones, permitiendo transacciones por más de 500 mil millones de bolivianos, “casi el doble de nuestro PIB (Producto Interno Bruto)”.
Este liderazgo “les confirió reconocimiento importante al os bancos de Bolivia, puesto que en otros países todavía no hay soluciones tan eficientes y en muchos casos la banca se encuentra compitiendo con soluciones cashless que prescinden de los bancos tradicionales”.
También demuestra que el actual sistema financiero goza de un nivel de confianza elevado por parte de la población. La investigación develó que existe una alta percepción de seguridad respecto a las transacciones de banca digital y la población no tiene mucho miedo de exponerse a robos o hackeos.
LO FORMAL E INFORMAL El pago QR, que es sin efectivo, crece en Bolivia por diferentes razones, una de ellas es su facilidad de uso, pero también porque permite a los clientes y comercios “mantener en cierta medida los altos niveles de informalidad a los que el país está acostumbrado”. Por ejemplo, no requiere de Número de Identificación Tributaria (NIT), a diferencia de la tarjeta de débito y de crédito, lo que es una barrera para que muchos negocios decidan operar de manera formal. Se suma la necesidad de contar con una cuenta bancaria.
En el documento “Debemos legalizar el bitcoin en Bolivia”, señala que el 70% del país se refugia actualmente bajo la informalidad económica para no tener que someterse a las rígidas leyes impositivas y empresariales a las cuales están sujetas las empresas bolivianas formales.
Otra “opción atractiva”, en el marco de la economía cashless, es la criptomoneda, que no requiere de la intervención de terceros (entidades financieras públicas y privadas) y mantiene los niveles de informalidad.
Por un lado, puede ser atractivo, pero del otro, los gobiernos muestran desconfianza hacia estos métodos de pago y por eso los prohíben, pese a la presión de las tendencias internacionales.
Las criptomonedas en Bolivia, según el estudio, no solo representan un método de pago cashless sino una revolución tecnológica que obliga a reevaluar el significado del dinero y las políticas que son necesarias para acompañar esta nueva forma de realizar transacciones.
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