Extracción de litio: YLB, rusa y china consumirán 15 veces más agua de la que llueve en el Salar de Uyuni

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El investigador del CEDIB, Gonzalo Mondaca advierte además, que entre la YLB y las empresas china y rusa consumirán cuatro veces más que la Empresa Minera San Cristóbal, la cuarta mina de zinc más grande del mundo.

Los contratos suscritos por el Gobierno con el consorcio Hong Kong CBS de China y Uranium One Group de Rusia, para la extracción directa del litio (EDL) -de ejecutarse- demandarán hasta cinco veces más el volumen de agua dulce que emplea la estatal Yacimientos de Litio Boliviano (YLB), advirtió el investigador del Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib), Gonzalo Mondaca Gutiérrez.

El investigador señala que hay un dato importante sobre el balance hídrico de la región que data del año 2007, justo cuando se iniciaba el debate sobre el agua subterránea en el extremo Sur del altiplano boliviano, que le pertenece al ingeniero Jorge Molina Carpio, uno de los mejores hidrólogos en Bolivia, quien utilizó un dato que generó la Minera San Cristóbal, según el cual, la precipitación total en un año en el Suroeste de Potosí o en el Altiplano Sur sería de 3.2 millones de metros cúbicos por año (MMmca).

“El especialista decía que era un cálculo optimista y aún así es el único que hay porque el Gobierno no hizo investigaciones suficientes. Sin embargo, los proyectos de litio van a necesitar en conjunto, los tres: YLB, Uranium y CBC al menos 47.5 MMmca de recursos hídricos entre salmueras y aguas dulces, eso es 15 veces más de lo que llueve”, observa.

Ahí es cuando cobra sentido el término “hidrofantasía” que empleó el viceministro de Exploración y Explotación de Recursos Energéticos, Raúl Mayta, según Mondaca, pues la autoridad acusaba a los ambientalistas de tener una hidrofantasía sobre el uso excesivo de agua dulce en los proyectos de explotación de litio.

“Si comparamos la minería del litio con la minería del zinc, la cuarta mina más grande del mundo está en Bolivia, la Minera San Cristóbal, utilizaríamos cuatro veces más agua que San Cristóbal”, menciona.

Los bofedales de las zonas aledañas al Salar de Uyuni quedarán impactadas por el uso del agua dulce para la extracción del litio. 

Adicionalmente, señala que a la hora de hacer los cálculos de la cantidad de recursos hídricos por tonelada producida, es decir, el factor de consumo, resulta que los factores de consumo de Uranium y CBC superan entre 6 y 7  veces los declarados en el proyecto Fénix en el salar del Hombre Muerto en Argentina, que también utiliza tecnologías EDL.

“La gran demanda de agua, de recursos hídricos que tiene la minería del litio con EDL tiene un impacto muy fuerte; hay dudas sobre la calidad de la evaluación de estas empresas porque sus demandas de agua son mucho más altas que las de proyectos similares en América Latina”, observa.

A la vez, hace notar que la intensidad de la explotación y la muy escasa información sobre las condiciones hidrogeológicas en la región, hacen sospechar un impacto mucho más grande en las microcuencas donde se van a emplazar las plantas o se va a explotar el agua dulce.

“No sabemos qué nivel de conexión existen entre las aguas subterráneas de todas las microcuencas que rodean el salar y del salar mismo que es una acumulación de agua salada”, afirma.

Los consumos de salmuera también son altos –advierte Mondaca- pero no tanto como los de la YLB, que si trabajaría a máxima capacidad emplearía 20 millones de metros cúbicos (MMmc) de salmuera por año para producir 15 mil toneladas de carbonato de litio. «Mientras que los chinos y rusos utilizan alrededor de 9 millones de metros cúbicos, cada uno, para tener producciones mayores o similares a las de YLB”, explica.

Señala que esos datos que aparecen en los contratos sobre demandas de salmuera confirman que el sistema evaporítico de YLB es muy ineficiente y que probablemente se quede como un elefante blanco porque con estas otras tecnologías funcionando ya no tendría sentido seguir con el actual sistema de evaporación.

“Resulta que el consumo de agua dulce de Uranium One va a ser casi el mismo que tiene YLB, si es que trabajara a máxima capacidad, y que el consorcio chino utilizará cuatro veces más de agua dulce que la YLB. Entonces no se cumple la promesa de un menor uso de agua dulce que era un aspecto clave y fundamental para las comunidades, por eso son las primeras en rechazar los contratos”, explica.

Gonzalo Mondaca, investigador del Centro de Documentación e Información Bolivia. 

“En menos del 1,8% de la superficie”

El investigador señala que entre las pocas respuestas que dio el Gobierno es que se va a trabajar en menos del 2% (1,8) de la superficie del salar, aproximadamente en 200   kilómetros cuadrados, una superficie reducida considerando la intensidad de la explotación prevista.

“En ese menos del 2% se están concentrando tres proyectos, el de la YLB con las piscinas de evaporación, el de Uranium One Group y los dos proyectos del consorcio Hong Kong CBC, esto puede causar conflictos por la explotación de la materia prima, todos los concentrados en un lugar, no es un motivo para enorgullecerse, también puede generar conflictos al momento de reinyectar las salmueras empobrecidas”, apunta.

Otra de las respuestas que dio el Ejecutivo, recuerda Mondaca, es que se utilizaría poca agua y que las cuencas de las que se pretende obtener el agua dulce tendrían una provisión suficiente, tendrían cantidad suficiente de precipitación, sin embargo ese aspecto no fue contemplado en los contratos.

“Los contratos no hablan de esos volúmenes de agua de los cuales nos han hablado las autoridades de Gobierno (…). Entonces, están hablando de estudios que probablemente tienen, pero que no son públicos, entonces tampoco representan un atenuante de las preocupaciones de las comunidades sobre el riesgo de perder su agua dulce.

También se afirmó desde YLB, que las plantas de las empresas china y rusa consumen poca energía y que emite bajas emisiones de dióxido de carbono (CO2). “Eso puede ser verdad, no sabemos exactamente qué tecnología se va aplicar pero, ese es un insulto a la sociedad boliviana porque el año pasado han permitido que se quemen más 14 millones de hectáreas en incendios forestales y ahora nos hablan de control de las emisiones de gases de efecto invernadero”, observa.

Observa que los datos que están en los contratos, las estimaciones de demanda de salmueras, aguas saladas mineralizadas y la demanda de agua dulce que han establecido las empresas y que están definidas en los contratos, en los anexos técnicos específicamente, dan cuenta que no se cumple una de las principales promesas de la extracción directa del litio, la de utilizar menos agua dulce que la que emplea YLB.

El investigador recuerda que cuando la Minera San Cristóbal planificó desarrollar un proyecto minero gigante a cielo abierto usando aguas subterráneas demostró que iba a utilizar un acuífero subterráneo profundo, a 80 metros debajo del suelo, y que era salobre, por lo que no era apta para el consumo humano, pero también que estaría desconectado de los acuíferos superiores de agua dulce que nutren a las comunidades.

Deja constancia que los contratos con las empresas rusa y china que se han firmado con YLB para la explotación del litio tienen la característica de incorporar una nueva tecnología; la extracción directa del litio (EDL), bastante diferente a la evaporítica que emplea la empresa estatal. Los contratos todavía no fueron refrendados por la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Ventajas tecnológicas de la EDL

Gonzalo Mondaca reconoce que YLB consideró algunas ventajas de producción a la hora de adoptar la tecnología de EDL para extraer el litio de las salmueras del Salar de Uyuni y de las salmueras en general de Bolivia que son ricas en muchos minerales, por lo que es más difícil recuperar el litio con separación de sales por evaporación y procesos de química básica.

Por ejemplo, el magnesio, dice, es como el “primo hermano” del litio porque van juntos a todo lado en todos los procesos químicos y, por tanto, es difícil separarlos con la tecnología evaporítica, que apenas lograba un rendimiento por debajo del 30%.

“Mientras que con las tecnologías EDL, existe la posibilidad de recuperar inclusive más del 90% del litio, este es un buen motivo para cambiar de tecnología”, afirma.

Menciona que otra de las ventajas de la tecnología de EDL es que no depende de las condiciones meteorológicas, porque, en el caso de Uyuni, las piscinas tienen muchas dificultades para desarrollar el proceso de separación de las sales, pues requieren, además de la radiación solar, bajas precipitaciones y temperaturas promedio más elevadas.

“En el Salar de Uyuni llueve 20 veces más que en Atacama  y evapora la mitad. Considerando al salar de Atacama como referencia, , el proceso de las piscinas es muy lento. Ahora, como dijo  el ex viceministro Franklin Molina, con las tecnologías EDL podríamos  pasar de trabajar entre 12 a 36 meses a solamente dos horas. Ello representaría una disminución abismal en el tiempo de procesamiento”, destaca.

Precisamente fueron esas ventajas, según el investigador, las que impulsaron al Gobierno a invitar a las empresas extranjeras a trabajar con este tipo de tecnologías en Bolivia.

“Sin embargo, la ventaja de la velocidad del procesamiento, es la que trae mayores dificultades, porque si voy a procesar en horas lo que procesaba en meses significa que sacaré una gran cantidad de salmuera , y, en consecuencia, también  voy a generar una gran cantidad de salmueras empobrecidas o residuales, que casi ya no tienen litio”, señala.

Ante esta situación, afirma que surgirán dos dificultades: la primera relacionada a los volúmenes muy grandes de salmueras empobrecidas que no podrán disponerse en piscinas, y la segunda; la relacionada con la inestabilidad que generará en el Salar de Uyuni, la extracción intensiva de salmueras naturales.

“Como se explota tan rápido se puede generar un vacío muy grande en el salar que puede generar inestabilidad estructural, en el propio salar y sus alrededores, porque se extrae agua del punto más bajo de la cuenca allí donde fluyen las aguas de la cuenca endorreica”, advierte.

Mondaca explica que extraer intensivamente gran cantidad salmueras  puede provocar que el agua subterránea se vaya más al fondo y no solo en el salar sino también en los alrededores.

“Es muy grave según el investigador, porque si baja el nivel freático (profundidad en la que se encuentra el agua subterránea en relación la superficie del suelo), automáticamente se pierden las vertientes que son afloramientos de agua subterránea y también se dificulta la extracción de agua dulce a través de pozos”, afirma al referirse al trabajo realizado por el hidrólogo Jorge Molina.

En ese contexto, invita a considerar que las comunidades tienen vertientes además de pozos de tres a siete metros de profundidad, pero si esos niveles de agua se van más abajo, para estas poblaciones será más difícil acceder al agua dulce.

“Adicionalmente las vertientes riegan bofedales que son humedales de altura que tienen una altísima biodiversidad, plantas adaptadas al medio en condiciones extremas, que son capaces de absorber el agua, retenerla, evitar que se evapore o disminuir drásticamente la evaporación y, luego, distribuirla en pequeñas cantidades el resto del año”, explica.

Para contextualizar sobre la zona en la que se pretende explotar el litio de manera directa, el investigador señala que las lluvias dinamizan todo el sistema hidrológico y que en los alrededores del salar hay aguas fósiles, almacenadas hace más de 19.000  años atrás.

“Entonces, esto todavía está dentro del campo ambiental, pero vale la pena mencionar que las aguas subterráneas fueron defendidas el 2011 por las comunidades de la región, la Federación Regional Única de Trabajadores Campesinos del Altiplano Sur (FRUTCAS) se preocupó mucho cuando la Minera San Cristóbal planificó desarrollar un proyecto minero gigante a cielo abierto usando aguas subterráneas”, recuerda.

En Sur Este de Potosí, en el territorio de la Nación Lípez se encuentran la mayor parte de los salares de Bolivia y donde está el Salar de Uyuni ya el año 2009 y 2011 hubo un movimiento muy grande de las comunidades por la defensa del agua subterránea que utilizan para el riego, para sus bofedales y el consumo humano.

La extracción directa del litio y sus variables

La extracción directa del litio se basa en un conjunto de varias tecnologías, algunas de ellas cuentan con compuestos químicos desarrollados con mucha investigación, tecnología y conocimiento, son sustancias solventes, disolventes, absorbentes, capaces de atrapar o extraer, solamente al litio.

También, según el investigador, se emplean materiales que podrían ser peligrosos ya que se emplean mecanismos para recuperar solamente el litio; membranas que funcionan con electricidad y logran atrapar a los iones de litio, nanomembranas de filtración (capas delgadas que separan moléculas a escala nanométrica, logrando separar sustancias por su tamaño molecular, lo más avanzado para atrapar selectivamente a las moléculas de litio).

“No sabemos cuál de estas tecnologías va a ser utilizada por las empresas rusa y china, en ninguno de los contratos especifica el tipo de tecnología porque solo emplean el término genérico de extracción directa del litio, y por lo tanto no sabemos cuál la peligrosidad de los insumos o la complejidad de la tecnología que van a emplear”, sostiene.

A pesar de ello, afirma que estas tecnologías tienen la virtud de recuperar más del 90% del litio de las salmueras y pueden hacerlo en breve tiempo.

“Al hacerlo tan rápido van a necesitar reinyectar la salmuera empobrecida, si exploto con mucha velocidad las salmueras debajo del salar, puedo crear un vacío que puede generar inestabilidad estructural en la costra salina y en los alrededores porque el nivel freático, el nivel del agua subterránea, va ir bajando porque el salar es el punto más bajo”, sostiene.

Para evitar la desestabilización de la costra salina, explica que los promotores de la extracción deben reinyectar las salmueras empobrecidas para mantener el equilibrio del sistema hidrológico, evitar que la costra salina se raje, que el salar se hunda o que exista inestabilidad estructural en los alrededores.

Sin embargo a pesar de que la reinyección es obligatoria, esto está mencionado solo una vez en el contrato técnico con Uranium, advierte el investigador, mientras que en el contrato con la china CBC no se lo menciona en ningún momento, ni en los documentos técnicos.

“Fue más bien que el ministro de Energías e Hidrocarburos, Alejandro Gallardo, quien, para calmar las preocupaciones por el agua, afirmó que que se va a reciclar y reinyectar (el agua). Es ahí cuando aparece en los medios el término de reinyección”, señala.

Reinyección de salmueras y su complejidad

Mondaca alerta que el proceso de reinyección es complejo porque se trata de volúmenes grandes de salmuera empobrecidas que ya no tienen litio y que deberían ser devueltas al salar.

“No sabemos qué tecnología van a emplear, por lo tanto no sabemos si esas salmueras tendrán algún grado de contaminación, eso dependerá del proceso, es desconocido por el momento, y esas salmueras deberían reinyectarse”, afirma.

Ante esta probabilidad, el investigador recomienda construir una planta de tratamiento para las salmueras empobrecidas, lo cual no es tan sencillo como tratar el agua salada.

“Se ha verificado en Chile, y por eso no hay proyectos de extracción directa allá, que si reinyectamos en un lugar cercano al lugar donde estamos explotando la salmuera natural, corremos el riesgo de diluir nuestra materia prima”, explica.

En ese contexto indica que especialistas y geólogos que trabajan en la industria del litio sugieren reinyectar en los contornos del salar para que puedan empujar a las salmueras concentradas ricas en litio hacia el lugar de explotación.

“Si reinyectan las salmueras en los contornos del salar existe el riesgo de contaminar acuíferos de agua dulce que están alrededor del salar, los mismos que alimentan a las comunidades y a los bofedales de las comunidades. La reiyección, por tanto, es compleja y en su comprensión han estado trabajando varios años en Chile, tratando de identificar los riesgos de esta alternativa”, señala.

Sin embargo recientemente investigaciones en Chile y en el propio Salar de Uyuni han demostrado que reinyectar salmueras en los salares tiene un riesgo geoquímico.

Los salares son acumulaciones de aguas saladas en el fondo de antiguos lagos. Entonces estas acumulaciones han sido secuenciales y cada año hay una acumulación diferente de minerales, de materiales que en el fondo de estos lagos  se fueron secando y fueron acumulando uno encima de otro conteniendo  arcillas,  arenas y estructuras porosas de calcio, magnesio, sulfuros y cloruros que se han quedado semipetrificadas en el fondo del salar.

“Si se reinyectan salmueras empobrecidas se debe cuidar la intensidad con la que se bombea dentro del salar, la ubicación y la profundidad adecuadas, de lo contrariose  podrían disolver las estructuras geológicas semipetrificadas dentro del salar y convertir una gran parte del mismo en una mezcla inmanejable de elementos, de la cual ya no se pueda recuperar nada”, asegura.

Mondaca afirma que disolver materiales dentro del salar no es recomendable, más aun sin estudios detallados. “El tema ambiental es complejo y es uno de los temas que ha causado más preocupación en la sociedad en general, una de las mayores preocupaciones de FRUTCAS era generar información científica sobre las condiciones de la región para determinar cuánta agua dulce hay, cuánta agua salada, cómo se mueve, cómo interactúan entre sí, cómo proteger las fuentes de agua de las comunidades”, detalla.

A pesar de que YLB ha ido haciendo investigaciones o al menos ha comunicado que las estaba haciendo, el investigador sostiene que nunca ha publicado los resultados. “Entonces, se han acumulado 17 años incertidumbre y dudas respecto a la información que tiene YLB”, señala.

En septiembre de 2024, la estatal YLB y Uranium One Group firmaron el contrato de asociación accidental para el desarrollo de una planta escalonada de extracción directa de litio (EDL) y carbonatación de litio de 14.000 toneladas anuales, en el Salar de Uyuni del departamento de Potosí.

También el año pasado, en noviembre, YLB firmó el contrato de servicios para la producción de carbonato de litio en el Salar de Uyuni, con la empresa china Hong Kong CBC Investment Limited, que incluye la instalación de dos plantas industriales y una producción de 35.000 toneladas anuales de ese compuesto.


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