El organismo funcionó como policía secreta durante la dictadura de Augusto Pinochet, quien llegó al poder gracias a un golpe de Estado facilitado por el Gobierno de Estados Unidos.
Su testimonio surgió como protección por su temor de ser asesinado por el Gobierno chileno, luego de que su identidad fuera descubierta tras matar con un coche bomba al diplomático Orlando Letelier y a su colaboradora Ronni Moffit.
El Gobierno chileno entregó a Townley al FBI y pasó poco más de cinco años en prisión. Es la primera vez que los documentos de Townley se reproducen y publican completos y todos juntos, lo que da un panorama del terrorismo de Estado, que se perpetró durante la dictadura en Chile, que el propio Gobierno facilitó.