Naciones Unidas, Seúl y Washington criticaron estas pruebas y los jefes de la diplomacia del G7 reclamaron esta semana el abandono completo, verificable e irreversible de las armas nucleares del Norte.
Sin embargo, su ministro de Relaciones Exteriores, Choe Son Hui, criticó un comunicado «extremadamente intervencionista» y acusó al G7 de «arrancar maliciosamente» a Corea del Norte «el legítimo ejercicio de la soberanía».
«La posición de la República Popular Democrática de Corea como poder nuclear mundial es final e irreversible», dijo Choe en un comunicado emitido por la agencia oficial del país, KCNA.
«El G7, un grupo cerrado de un puñado de países egoístas, no representa la comunidad internacional justa, sino que sirve como herramienta política para asegurar la hegemonía de Estados Unidos», dijo.
El líder norcoreano Kim Jong Un ya declaró en septiembre del año pasado que el estatus como potencia nuclear del país era irreversible, descartando la posibilidad de negociar una desnuclearización de la península.
Corea del Sur y Estados Unidos respondieron al incremento de la actividad armamentística del Norte con un impulso de sus maniobras militares conjuntas en la zona.
Pyongyang observa estos ejercicios como ensayos para una invasión y los usa como justificación para sus pruebas de misiles.
«Es anacrónico pensar que el derecho y la capacidad de un ataque nuclear son exclusivos de Washington. Nunca buscaremos el reconocimiento ni la aprobación de nadie dado que estamos satisfechos con nuestro acceso a la fuerza para un intercambio de golpes con la amenaza nuclear de Estados Unidos», dijo el ministro Choe.